¿Quién dijo que la palabra solidaridad es fácil de pronunciar? Más aún, ¿quién podría decir que este valor es fácil de practicar? El Padre Alberto Hurtado decía que había que dar hasta que duela, porque este concepto va mucho más allá de entregar frazadas a una institución o de dar una moneda en la calle. En el mes que conmemora la muerte del santo de los pobres, pensemos en el otro antes que en nosotros mismos y aprovechemos las actividades que dan.
Este mes, el de la solidaridad, nos recuerda que no estamos
solos y que tenemos deudas pendientes. Es tiempo en que los chilenos
compartimos, a través de diferentes actividades, especialmente con los más
desamparados.
Desde 1994, se conmemora al Padre Hurtado a través de la
solidaridad, una de las tantas facetas de este cura obrero, de este apóstol de
los jóvenes, de este justiciero de la verdad, de este humanista social, de este
espíritu hecho carne, de este santo chileno.
Si algo
caracterizó a Alberto Hurtado Cruchaga fue la solidaridad y de ello habla su
vasta obra. Considerando su legado en la lucha contra la pobreza en Chile, en
1994 el Congreso chileno instauró el 18 de agosto, fecha del aniversario
de su muerte ocurrida en 1952, como "Día de la Solidaridad". Desde el año
2001, se instauró todo un mes dedicado a la solidaridad, como modo de
conmemorar el primer centenario del fallecimiento del fundador del Hogar de Cristo (enero 1901).
