por P. Sepúlveda/A. Christiansen - 25/09/2013
Lorenzo (37) hace dos años que cerró su cuenta de Facebook. Fue justo después de su separación. Sintió que cada cosa que publicaba lo ponía en tela de juicio y se sentía ansioso de mirar qué publicaba su ex pareja. "Decidí que era mejor salir. Mandé un mensaje a mis contactos más importantes para decirles que cerraría mi cuenta, y no me arrepiento, porque no quiero que mi vida sea pública", asegura.
El fenómeno es global. Así lo indica un estudio de la U. de Viena realizado a 300 personas que desertaron de Facebook por problemas de privacidad (48,3%), descontento general (13,5%), aspectos negativos de tener amigos en línea (12,6%) y la sensación de volverse adicto a Facebook (6,0%).




